Plantas bulbosas
Son herbáceas que evolucionaron a través del tiempo y fueron adaptando sus características para asegurarse la supervivencia en condiciones adversas, como fríos y calores extremos, fuegos o sequías prolongadas.
En épocas desfavorables, desaparece y queda el órgano subterráneo en forma latente hasta que las condiciones de luz, agua y temperatura permitan reiniciar el ciclo. Este ciclo puede ser anual o durar varios años, según cada género o especie y hasta que las condiciones de crecimiento sean adecuadas.
Los bulbos se diferencian por como almacenan los nutrientes. La mayoría pertenecen al grupo de las monocotiledóneas que sólo tienen un cotiledón fino y cilíndrico, sus hojas son generalmente acintadas con nervaduras paralelas.
Principales Familias Monocotiledóneas:
- Liliáceas
- Amarilidáceas
- Iridáceas
- Orquídeas
También están las plantas bulbosas dentro de las muchísimas familias de plantas que crecen en zonas de climas extreomos:
-Oxalis
- Begonia
- Tropaeolum
- Anemone
- Renunculus
Son muy apreciadas por sus formas y colores, además de su adaptabilidad ya que la mayorías una vez plantadas, se mantienen a través de los años y van multiplicándose sin necesitar muchos cuidados.
Los narcisos también son llamados como los heraldos de la primavera, porque florecen cuando el invierno llega a su fin, llenando bosques y caminos con su color amarillo o blanco para contrastar con las Scillas y Muscaris.
Nada más bonito que un campo cubierto de tulipanes en flor con los pies cubiertos de nomeolvides.
En un jardín se pueden ocupar de distintas maneras por ejemplo, naturalizándolos entre los arboles (especialmente caducos) o entre el pasto, en maceteros.
Algunos tips para cuidar tus plantas bulbosas:
- Suelo permeable, incluso aquellas que son de suelo lluvioso suelen preferir este tipo de suelo.
- Las hojas se deben dejar intactas desde que nacen ya que son estas las que nutren a la planta acumulando las reservas.
Entendiendo los bulbos…
En esta entrada aprenderás un poco de botánica ya que entender las diferencias existentes en estas plantas hace que su manejo y reproducción sea más fácil.
Turnicados: Constan de un tallo basal corto cubierto por las bases de las hojas carnosas superpuestas que envuelven la yema apical. En algunos casos, éstas están envueltas por otra cubierta de escamas desechable (túnica) que protege de daños mecánicos y la desecación. De la base del bulbo crecen las raíces. Las yemas axilares están entre las escamas y es donde nacen los nuevos bulbos.
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Escamosos: Formados igual que los anteriores, pero las escamas se encuentran imbricadas como las tejas de un techo y el bulbo no tiene cuebierta protectora; por lo tanto, son más sensibles al manipuleo y la desecación. En algunos caso, las raíces persisten en la época de reposo.
Cormos: Poseen un órgano sólido formado por un tallo subterráneo muy corto y achatado en que se aprecian los nudos con alimento almacenado en el interior. Tienen bases foliares fibrosas que los protegen. Estos cormos, una vez que florecen, agotan sus reservas, se momifican y forman un corno nuevo encima del anterior, con raíces contráctiles que lo empujan hacia adentro. A partir de los nudos se forman los pequeños cormos.
Tubérculos: Son tallos subterráneos engrosados modificados para cumplir la función de reserva.
Poseen una cubierta protectora y en su superficie se ven los brotes latentes, ahí se renovaran los bulbos. Hay plantas con tubérculos aéreos que se forman en las axilas de las hojas.
Raíces tuberosas o engrosadas: Están formadas por la raíz que cumple la función de reserva de alimentos, pero no tiene capacidad para formar los brotes de los renuevos. Esto se produce tan sólo en el cuello, o en la base del tallo.
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Rizomas: Son los tallos subterráneos que crecen horizontalmente, con raíces en la parte inferior, hojas y tallos florales en la superior. Varían en forma y hábito, mientras unos crecen bajo la tierra, otros lo hacen en la superficie.



